Buena parte de las personas que consultan por consumo de cocaína no lo hacen por el consumo en sí, sino por lo que
viene después: una ansiedad que ya no se va, noches sin dormir, la sensación de que los demás notan algo o hablan de
ellas. Son síntomas conocidos y esperables, y conviene entender de dónde vienen.
Por qué aparecen
La cocaína bloquea la recaptación de dopamina y noradrenalina, lo que aumenta de forma transitoria su disponibilidad en el espacio sináptico. El efecto inmediato
es la activación; el efecto posterior, cuando esa activación cede, es el contrario: ánimo
bajo, fatiga, irritabilidad y una activación fisiológica que el cuerpo interpreta como alarma. A eso se suma la falta
de sueño acumulada, que por sí sola aumenta la ansiedad y la suspicacia en cualquier persona.
Anxiety
Suele aparecer durante el consumo o en las horas siguientes: taquicardia, opresión en el pecho, sensación de falta
de aire, inquietud, pensamientos acelerados. En consumos mantenidos deja de limitarse al día siguiente y se convierte
en un estado de fondo. Es frecuente que la persona empiece entonces a consumir también para aliviar ese malestar, con
lo que el consumo pasa de buscar un efecto a evitar uno.
Ideas de desconfianza y suspicacia
La sensación de estar siendo observado, de que alguien comenta algo o de que una mirada tiene un significado
concreto es un síntoma descrito con frecuencia en el consumo de estimulantes. Habitualmente remite al desaparecer el
efecto y con el descanso. Cuando se intensifica, se mantiene fuera de los episodios de consumo o se acompaña de
alteraciones de la percepción, requiere una valoración por parte de un profesional sanitario sin demora: puede indicar
un cuadro que necesita tratamiento específico.
Insomnia
El estimulante retrasa el sueño; la falta de sueño empeora el ánimo y la ansiedad del día siguiente; y el malestar
del día siguiente facilita un nuevo consumo. Es uno de los círculos que con más frecuencia sostiene el problema, y
también uno de los primeros objetivos del tratamiento, porque un descanso más estable suele influir favorablemente en el ánimo y en la ansiedad.
¿Lo causa la cocaína o había algo antes?
Es la pregunta clínica relevante, y no siempre tiene una respuesta sencilla. Hay tres situaciones distintas:
- Síntomas que aparecen con el consumo y remiten en semanas al interrumpirlo.
- Un trastorno de ansiedad o del ánimo previo, sobre el que el consumo se instaló como forma de alivio.
- Ambas cosas a la vez, que es lo más habitual.
Cuando coexisten un consumo y un trastorno mental, el abordaje adecuado es conjunto y coordinado entre psiquiatría y
psicología: es lo que se conoce como dual diagnosis. Cuando se atiende solo una de las dos partes, es frecuente que la otra
mantenga o reactive el problema.
Qué mejora y en cuánto tiempo
Tras interrumpir el consumo, el sueño y la ansiedad tienden a mejorar de forma progresiva a lo largo de las primeras
semanas, aunque no de manera lineal: hay días peores sin motivo aparente. Los síntomas que persisten pasados uno o dos
meses de abstinencia orientan a un cuadro que necesita tratamiento propio, y así se valora en consulta.
Tratamiento de la adicción a la cocaína en Madrid
En UniADIC tratamos la adicción a la cocaína desde un enfoque clínico y, en la mayoría de los casos, de forma
ambulatoria: la persona acude a consulta en Chamberí y mantiene su actividad laboral y familiar.
El proceso empieza con una entrevista clínica de valoración gratuita, sin compromiso, de la que sale un plan de tratamiento individualizado. Las sesiones de psicoterapia individual parten de 85 €. Cada proceso es distinto: la duración se ajusta a la evolución de cada persona y se revisa en consulta, sin plazos cerrados.
Puedes consultar el tratamiento para dejar la cocaína en Madrid o llamar al
919 931 645 (de lunes a viernes, de 10:00 a 22:00). Todo el proceso está amparado por el secreto
profesional.
Este artículo tiene finalidad informativa y no sustituye una valoración profesional individual.

