El consumo diario de alcohol es el que más tarda en nombrarse en casa, porque se normaliza. La
cerveza al llegar, el vino de la cena, la copa para dormir. Pasan meses o años antes de que alguien
diga en voz alta que hay un problema, y cuando se dice, la respuesta más habitual es «yo controlo».
Cuándo deja de ser un hábito
No hay una cantidad que marque la frontera, pero sí hay señales que en consulta orientan más que
el número de copas:
- La tolerancia: necesita más cantidad para el mismo efecto, o aguanta cantidades
que antes le afectaban. - Beber para estar bien, no para estar mejor: malestar, temblor, sudoración,
ansiedad o insomnio cuando pasan unas horas sin beber. - La hora se adelanta: de la cena a la comida, de la comida a media mañana.
- Los intentos fallidos: ha dicho que lo iba a dejar o a reducir y no ha podido
sostenerlo. - Las consecuencias ya están ahí y aun así sigue: discusiones, conducir después
de beber, bajas en el trabajo, problemas médicos. - El consumo organiza los planes: evita lo que no incluye alcohol o lo vive con
incomodidad.
Si hay dependencia física, la retirada brusca puede ser peligrosa. No conviene plantear
que lo deje de golpe por su cuenta: eso se valora médicamente.
Cómo plantearlo
Nunca mientras bebe
Una conversación con alcohol encima no se recuerda igual y suele acabar en discusión. Busca un
momento sobrio, a ser posible por la mañana.
Habla de lo que te pasa a ti, no de lo que hace mal
«Llevo meses durmiendo mal porque me quedo esperando a ver cómo llegas» abre una conversación.
«Eres incapaz de parar» la cierra. Lo primero es un hecho tuyo, no una etiqueta suya.
Una propuesta concreta, pequeña
Pedir que lo deje para siempre es pedir algo enorme. Pedir que venga a una primera valoración
—50 minutos, sin coste, en consulta o por videollamada— es pedir algo que cabe en una tarde. Y de
ahí sale una información que ahora no tenéis.
Prepárate la respuesta a «yo controlo»
Es la frase más previsible. No hace falta discutirla: basta con responder a los hechos. «Puede
ser. Lo que yo veo es que el martes no fuiste a trabajar y que esta semana hemos discutido tres
veces por esto.»
Lo que desgasta la convivencia
- Esconder o tirar las botellas. Suele terminar en una compra a escondidas y en
una pérdida de confianza mutua. - Contar las copas en voz alta. Convierte la casa en un control horario y a ti en
vigilante. - Tapar hacia fuera. Excusas en el trabajo, en la familia, con los amigos. Protege
a corto plazo y sostiene el problema a medio. - Las discusiones de madrugada. No se resuelve nada y al día siguiente ninguno de
los dos recuerda lo mismo.
Si te reconoces en varias de estas, no es un defecto tuyo: es lo que casi todo el mundo hace
cuando quiere a alguien y no sabe por dónde empezar. En el
apartado para familiares lo explicamos como lo que es, un desgaste que también
necesita atención.
Si hay menores en casa
Es la situación que más conviene abordar pronto, y no por culpabilizar a nadie: los niños
construyen una explicación de lo que pasa aunque no se les cuente, y suele ser una explicación en la
que ellos tienen parte de culpa. Qué decirles, cuánto y a qué edad es una de las cosas que se trabaja
en la consulta de orientación a familiares.
Si se niega
Pasa a menudo, y la familia puede empezar sin él o sin ella. Hay dos cosas que cambian el cuadro
aunque la otra persona no se mueva: dejar de sostener las consecuencias y tener preparada una
propuesta concreta para el momento en que aparezca una grieta. Lo desarrollamos en
cómo ayudar a un familiar con una adicción.
Cómo os podemos acompañar en UniAdic
En UniAdic el familiar tiene su propio espacio. La consulta de orientación a
family members se realiza en el centro o por videollamada, dura 50 minutos y tiene un coste de
85 € por sesión. No es necesario que la persona que consume lo sepa ni que esté de
acuerdo: con lo que contéis vosotros ya se puede orientar.
Si más adelante la persona da el paso, su primera valoración no tiene coste y dura
50 minutos. A partir de ahí, las sesiones de psicoterapia individual van desde 85 € y el plan se
detalla en la propia valoración, antes de empezar. La frecuencia la define el profesional sanitario
que la atienda. Cada proceso es distinto y no trabajamos con plazos cerrados.
Trabajamos siguiendo el Unified Transdiagnostic Model (MUT): entendemos la
adicción como un problema de salud que afecta a la persona entera y a quienes la rodean. Por eso el
trabajo con la familia no es un añadido, es parte del tratamiento.
Puedes leer la guía completa en cómo ayudar a un familiar con una adicción, o
llamarnos al 919 931 645 (lunes a viernes de 10:00 a 22:00 y sábados de 10:00 a
15:00). Estamos en Santa Engracia 141, Chamberí (metro Cuatro Caminos, Canal o Ríos Rosas). La
atención es confidencial.
Este artículo es informativo y no sustituye una valoración profesional.
Si quieres ver cómo es el tratamiento, aquí explicamos el
tratamiento del alcoholismo en Madrid.

