Hay un perfil que llega a consulta con cierta frecuencia y que no se corresponde con la imagen social de la adicción:
una persona que trabaja, que cumple, que no ha perdido su empleo ni su vida familiar, y que lleva meses —a veces
años— sosteniendo su rendimiento con cocaína.
Cómo suele empezar
Casi nunca empieza en el trabajo. Empieza fuera: una cena, un fin de semana, un entorno social en el que el consumo
está normalizado. El paso relevante llega después, cuando la sustancia deja de asociarse al ocio y pasa a asociarse a
la eficacia: un lunes complicado, un cierre, un viaje, una presentación. El consumo cambia de función, y ese cambio
suele ser más indicativo que la cantidad consumida.
Por qué resulta tan difícil de reconocer
Porque durante un tiempo funciona. La cocaína produce sensación de claridad, energía y seguridad, y en trabajos de
alta exigencia eso se confunde con estar rindiendo. Como no hay un deterioro visible, la persona compara su situación
con la idea que tiene de una adicción y concluye que no encaja. Mientras tanto, el rendimiento real —atención
sostenida, calidad de las decisiones, trato con los demás— suele haber empezado a bajar antes de que nadie lo diga.
Señales de que el consumo ha cambiado de función
- Consumir en días laborables, no solo en contextos sociales.
- Planificar el consumo en función de la agenda: una reunión importante, un viaje, un cierre.
- Necesitar alcohol, ansiolíticos o cannabis para frenar por la noche lo que se activó por la mañana.
- Dormir mal de forma habitual y empezar el día con ansiedad.
- Aumentar el aislamiento: reuniones que se evitan, comidas que se saltan, llamadas que no se cogen.
- Sostener la idea de que se deja «cuando pase esta temporada», temporada que se renueva.
Lo que suele preocupar antes de pedir ayuda
En este perfil, las dos preguntas que aparecen antes que ninguna otra son si habrá que dejar de trabajar y si alguien
va a enterarse. Conviene responderlas con claridad:
- El tratamiento es ambulatorio en la mayoría de los casos: la persona acude a consulta y mantiene
su actividad. El ingreso se valora solo cuando está clínicamente indicado, y la decisión es siempre del paciente. - Todo el proceso está amparado por el secreto profesional y por la normativa de protección de datos
sanitarios. No se facilita información a la familia, a la empresa ni a una aseguradora sin autorización expresa.
Qué se trabaja en consulta
Más allá de interrumpir el consumo, el trabajo se dirige a lo que lo sostenía: la exigencia desmedida, la dificultad
para parar, la identificación entre valía personal y rendimiento, el manejo de la ansiedad y del sueño. En bastantes
casos hay también un patrón de relación con el trabajo que conviene revisar, porque si no se
modifica, la sustancia puede volver a ocupar el mismo hueco.
Tratamiento de la adicción a la cocaína en Madrid
En UniADIC tratamos la adicción a la cocaína desde un enfoque clínico y, en la mayoría de los casos, de forma
ambulatoria: la persona acude a consulta en Chamberí y mantiene su actividad laboral y familiar.
El proceso empieza con una entrevista clínica de valoración gratuita, sin compromiso, de la que sale un plan de tratamiento individualizado. Las sesiones de psicoterapia individual parten de 85 €. La duración del proceso se revisa en consulta a lo largo del tratamiento, ya que cada caso evoluciona de forma distinta y no trabajamos con plazos cerrados.
Puedes consultar el tratamiento para dejar la cocaína en Madrid o llamar al
919 931 645 (de lunes a viernes, de 10:00 a 22:00). Todo el proceso está amparado por el secreto
profesional.
Este artículo tiene finalidad informativa y no sustituye una valoración profesional individual.

