Cuando alguien de la familia consume cocaína, el entorno suele llegar a consulta agotado y con una sensación
recurrente: la de haberlo intentado todo. Conviene empezar por algo que no siempre resulta evidente: la conducta de la
persona que consume no depende de la insistencia de quienes la rodean, y el desgaste familiar no es una medida del
esfuerzo realizado.

Reconocer el problema sin convertirlo en una acusación

Las señales que con más frecuencia detecta la familia no son las del consumo en sí, sino sus consecuencias:
irregularidad en el sueño, cambios bruscos de ánimo, irritabilidad, ausencias sin explicación, descuido del aspecto o
de las obligaciones, dificultades económicas que no cuadran, aislamiento o, al contrario, una sociabilidad nueva y
desordenada.

Ninguna de ellas confirma por sí sola un consumo, y todas pueden tener otras causas. Por eso la conversación no
debería plantearse como un interrogatorio ni como la presentación de pruebas, sino como lo que es: una preocupación.

Cómo plantear la conversación

  • Elegir el momento. Nunca durante una intoxicación, ni en mitad de una discusión, ni al día
    siguiente en pleno malestar.
  • Hablar de hechos y de efectos, no de etiquetas. «Llevas tres semanas sin dormir en casa dos días
    por semana y me preocupa» funciona mejor que recurrir a etiquetas.
  • Hablar en primera persona. Expresar lo que uno observa y lo que siente reduce la reacción
    defensiva.
  • No exigir una respuesta inmediata. Reconocer un problema de consumo rara vez ocurre en la primera
    conversación.
  • Ofrecer una salida concreta. «He pedido información en un centro, podemos ir juntos» es más útil
    que un reproche.

Lo que suele empeorar la situación

  • Controlar y vigilar. Revisar el móvil, contar el dinero o seguir los movimientos desplaza el
    conflicto al terreno de la desconfianza y rara vez modifica el consumo.
  • Asumir el papel de terapeuta. El vínculo familiar es incompatible con esa función y termina
    deteriorando ambos papeles.
  • Encubrir las consecuencias. Justificar ausencias, pagar deudas de forma repetida o arreglar
    problemas que la persona podría afrontar retrasa la conciencia de problema.
  • Los ultimátums que no se sostienen. Un límite que se anuncia y no se cumple pierde todo su
    valor.

Cuidar a quien cuida

La convivencia prolongada con un problema de consumo desgasta: ansiedad, insomnio, hipervigilancia, sensación de
culpa y una progresiva renuncia a la propia vida. A veces se describe como codependencia, un concepto discutido en la literatura clínica, y no es un defecto de
carácter: suele guardar relación con el hecho de sostener durante mucho tiempo una situación de este tipo.

Poner límites claros —qué se está dispuesto a hacer y qué no— no es abandonar a nadie. Es, en muchos casos, algo
que devuelve a la situación su peso real. Y atender el propio malestar no resta; permite acompañar durante más tiempo y
en mejores condiciones.

Cuándo conviene pedir orientación profesional

No hace falta esperar a que la persona quiera tratarse. En UniADIC la familia puede solicitar una consulta de
orientación por su cuenta: se revisa la situación, se valora el riesgo y se trabajan formas concretas de plantear el
problema y de sostener los límites. En ocasiones, ese trabajo facilita que la persona
consulte más adelante.

Puedes ampliar esta información en nuestra página de información para familiares.

Tratamiento de la adicción a la cocaína en Madrid

En UniADIC tratamos la adicción a la cocaína desde un enfoque clínico y, en la mayoría de los casos, de forma
ambulatoria: la persona acude a consulta en Chamberí y mantiene su actividad laboral y familiar.
El proceso empieza con una entrevista clínica de valoración gratuita, sin compromiso, de la que sale un plan de tratamiento individualizado. Las sesiones de psicoterapia individual parten de 85 €. La duración del proceso depende de cada caso y se revisa a lo largo del tratamiento, sin plazos cerrados.

Puedes consultar el tratamiento para dejar la cocaína en Madrid o llamar al
919 931 645 (de lunes a viernes, de 10:00 a 22:00). Todo el proceso está amparado por el secreto
profesional.

Este artículo tiene finalidad informativa y no sustituye una valoración profesional individual.

Ángela López Herrera
Escrito por Ángela López Herrera
Psicóloga Sanitaria (Col. M-44678) en UniADIC (Madrid). Especializada en el tratamiento psicológico de las adicciones y la salud mental. Conoce al equipo →

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Ángela López Herrera
Escrito por Ángela López Herrera
Psicóloga Sanitaria (Col. M-44678) en UniADIC (Madrid). Especializada en el tratamiento psicológico de las adicciones y la salud mental. Conoce al equipo →